Es común que los perros, especialmente cuando son pequeños, realicen ciertas acciones que pueden interceder en nuestra relación con ellos. ¿A quién su perro no lo ha dejado en el suelo de un tirón tras tratar de pasear con él, o le ha mordisqueado un zapato, una almohada, o un trabajo importante?

Si bien en cierta medida algunas actitudes de los perros son naturales, especialmente cuando apenas están conociendo el mundo, siempre podemos guiarlos para que se desarrollen de manera plena con su familia y el medioambiente. Por ejemplo, no es positivo que el perro sea violento hasta el punto en que le impida socializar con sus pares caninos. Ellos, al igual que el ser humano, son seres sociales y requieren olerse, reconocerse y pasar tiempo en conjunto.

Ante esto, la educación canina se muestra como una alternativa. Pero, ¿qué implica?

Primero, diferenciaremos el significado entre educación canina y adiestramiento canino.Para ello, recibiremos ayuda del etólogo, entrenador de perros de asistencia y fundador de Adiestramiento.cl, José Manuel del Leal, quien explica que la divergencia es meramente un problema semántico. “El concepto de educación canina se ha difundido para aquellas personas que tienen una mala asociación con el concepto de adiestramiento canino. La educación canina se trata de enseñarle al perro algunas cosas para que tenga una mejor convivencia con el ser humano”, explica.

Es decir, se les enseñan cosas que son útiles para ellos, como interactuar adecuadamente con sus pares, no ahorcarse con la correa al pasear, saber cuándo va a comer, entre otras pautas de comportamiento comunes.

Esto también incluye tareas hogareñas que aportan a la convivencia diaria con la familia, que es una de las partes más importantes. La educación puede ser sumamente positiva en la relación que tenemos con nuestros perros, especialmente si aportamos en ella, pues pasamos tiempo juntos, los estimulamos mentalmente y, tal como el perro aprende, nosotros también aprendemos a comunicarnos con ellos.

En cambio, lo que ahora se conoce como “adiestramiento” va más allá de la educación.No se trata sólo que el perro aprenda cosas útiles para él, sino que adquiere habilidades que facilitan la vida del hombre. Por ejemplo, adiestrar a perros de búsqueda y rescate, perros de asistencia para personas en situación de discapacidad, perros policía, entre otros. “Entonces ese perro no se beneficia del entrenamiento que recibe, sino que se beneficia el hombre. Esa es la gran diferencia entre educación canina y adiestramiento canino”, concluye el experto.

Entonces, ¿por qué el adiestramiento suele asociarse al maltrato animal?

Del Leal afirma que esta reputación no es gratuita. En la antigüedad e incluso algunos entrenadores de la actualidad siguen incorporando formas tradicionales de entrenamiento que involucran el “castigo”, es decir, el maltrato, como parte de los métodos de aprendizaje.

De hecho, antes los perros debían tener un mínimo de edad y capacidades físicas para aprender y así soportar la violencia del adiestramiento. “Por ello la asociación negativa hacia este no es gratuita. Históricamente el entrenamiento a los perros se hizo a través de métodos aversivos o negativos”, explica.

No obstante, en la actualidad se han creado métodos modernos de entrenamiento positivo en base al regalo, el juego y la interacción afectiva. Esto, aclara el entrenador, no significa que los perros no reciban consecuencias al realizar una fechoría. “Si el perro se sube arriba de la mesa del comedor, basta con que lo tomes, le digas que no suavemente, y lo bajes. Si tú no le enseñas a tu perro a que hay ciertas cosas que no tiene que hacer, no le estás enseñando a tolerar frustración”. Del Leal enfatiza en que no es necesario gritarle ni ser duro, sino acostumbrarlo a una marca suave negativa, que el perro aprenda a identificar como un signo de que hizo algo malo. En este sentido, el experto rescata el aporte de entrenadores modernos, que son profesionales en otras áreas, como los psicólogos, biólogos y médicos veterinarios, que desarrollan nuevas maneras de enseñar a nuestros perros y así mejorar la convivencia con ellos.

¿Es posible educar a perros adultos? La respuesta del Leal es sí. No obstante, a medida que crecen desarrollan un repertorio conductual que lo acompaña a lo largo de su vida. Requiere paciencia pues es un proceso largo, donde el perro debe cambiar un patrón de conducta por otro nuevo. Sin embargo, no es imposible. “Por eso es tan productivo hacer entrenamiento en perros a partir de los dos meses, del tiempo en que el perro llega al hogar”, dice.

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